Sobre la concientización de las alergias alimentarias.

No me había dado el tiempo para escribir (yo muy mal eh?), podría poner muchos pretextos pero la verdad es que no me lo perdono jaja. 
Les quiero platicar un poco más sobre las alergias alimentarias, ya que esta es la Semana de Concientización de Alergias Alimentarias 2012. No lo hago desde términos médicos, porque no tengo esos conocimientos, yo estudié Ing. en electrónica, nada que ver. Lo hago desde mi calidad de alérgica.
Concientización es un término que se refiere a hacer conciencia de algo, de tener el conocimiento de lo que sucede, en este caso, a otras personas.
Quienes no son alérgicos, muchas veces no entienden lo que es una alergia, o lo que implica emocionalmente tener una.
Por esto, les dejo algunas cosillas para leer y reflexionar, para aprender un poco más...para hacer conciencia:

- Tengo una alergia alimentaria pero en algunos casos como el mío tampoco lo puedo TOCAR. No soy exagerada, de verdad me pongo mal.
- Tengo una alergia alimentaria y me gusta que me cuides, pero no que estés todo el tiempo recordándomelo.
- Tengo una alergia alimentaria y me molesta que cuando te lo cuente, respondas: Pues entonces ¿qué comes? ¡No puedes comer nada!, me gustaría que si de verdad te asombra, fueras más amable y con curiosidad me preguntaras ¿Cómo lo llevas? ¿Qué debes hacer? ¿Se te puede ayudar?
- Tengo una alergia alimentaria y mis papás lo saben, me aman y por eso a veces pueden parecer exagerados, entiéndelo: me cuidan.
- Tengo una alergia alimentaria por lo tanto, soy de los que van al médico continuamente, puedo enfermar seguido, por eso, cuando estoy bien suelo olvidar por momentos mi alergia, pero ahí está.
- Tengo una alergia alimentaria y no me gusta que se burlen de ella.
- Tengo una alergia alimentaria por eso debo leer etiquetas, incluso de no comestibles.
- Tengo una alergia alimentaria pero puedo jugar y reír.
- Tengo una alergia alimentaria pero eso no me impide amar. Y ser feliz.


Podría escribir muchos más. Porque vivo con mi alergia y ya convivimos felices :) pero cada niño va tomando de diferente forma la vida y cada uno va formando su propio criterio, de manera personal, puedo decir que sí me afectaban los comentarios incómodos sobre mi alergia pero mi mamá me enseñó a reírme también de ellos. Y por mi forma de ser, me volví un poco burlona y hasta cruel. Ese fue mi escudo para hacerle frente a lo que me dijeran.
Y me da mucho gusto de verdad cuando un niño supera su alergia. Pero sí creo firmemente que jamás se le deben dar falsas esperanzas a un niño sobre la cura de su alergia.


Que tengan un lindo fin de semana.

Hot cakes con huevo!!!!!

Para mamá todo es posible, me dije y me solté a llorar en la almohada. No quería decepcionar a nadie y menos a  Dana. 
En la escuela les pidieron llevar una receta de su agrado y de fácil preparación. Dana llevó unas brochetas de fruta. La semana pasada me llegó una nota del cole, diciéndome que me invitaban a participar en la elaboración de una receta con sus compañeritos. Ella muy emocionada me dio la noticia.
Respondí que sí podía asistir sin dar más detalles. Y me respondieron que me esperaban el martes a las 9 a.m. para preparar hot cakes!!!! Casi lloro, pero me puse muy contenta de ver a Dana emocionada.
No dije nada.
El martes me presenté y subí a su salón.
La maestra me presentó con los niños (aunque todos me conocen, soy la mamá de Dana). Y empezamos a trabajar. Estaban por equipos y cada líder de equipo debía pasar por sus ingredientes. Ahi estaban los niñitos de 4 años haciendo su mezcla con HUEVO. 
Yo sólo los apoyé moralmente.
Y luego la maestra me pidió que les ayudara a cocinarlos en una sartén. No toqué nunca los hot cakes. Colocaba la mezcla con un cucharón, dejaba que se cocinaran. Los volteaba con la palita. Los dejaba cocinar y los servía en el plato. Hice un hot cake para cada niño.
Estaban muy contentos.
Y Dana no dejaba de sonreir orgullosa.
Mi alergia no me detuvo. No me va a detener cuando se trate de Dana o Savi. 
Mi Guzmán se quedó muy preocupado pero la verdad es que me hubiera sentido muy mal de no haber podido asistir. Dana siempre remarca que estoy para ella cuando me necesita. 
Y para mamá ahora ya todo es posible....


Lectura en casa

Algo que siempre me ha apasionado de verdad es leer. Fui de esas niñas que leían y leían y leían. Muchas de las cosas que sé las aprendí en los libros. Y siempre desee que Dana tuviera el mismo gusto por los libros. Cuando estaba en mi pancita, mi Guzmán le leía Cien años de soledad y así pasábamos un rato antes de dormir. Y antes de nacer ya nos habían regalado algunos libros para ella, claro, mi mamá. Desde que nació le leemos antes de dormir. Primero sus mini libros, luego cuentos de princesas. Y a sus pocos meses ya identificaba algunas cosas de los libros y sonreía o señalaba. Así fue teniendo más y más libros para niños y siempre le gustó que le leyéramos al anochecer. 
Muchas personas han contribuido en la formación de su biblioteca.
Y últimamente hemos estado leyendo una colección de clásicos para niños de Editorial Época. Tiene 20 libros, entre Don Quijote de La Mancha, Mujercitas, Drácula, El retrato de Dorian Grey, etc. hemos ido conociendo historias muy interesantes y estamos por terminar de leer todos los libros.
Las historias están cortas, tienen pocas imágenes, pero a Dana le han encantado. Ella fue escogiendo qué libro deseaba que leyeramos, y cada noche le leíamos un capitulo, a veces más (cuando eran capítulos cortos) y a veces menos (cuando el capítulo era extenso o se quedaba dormida).
Ahora toma de vez en cuando algún libro y empieza a relatar lo que recuerda, es sorprendente el nivel de detalle que puede describir en algunas historias.


Curiosidades de nuestra experiencia:
El primer libro que leímos fue el de Mujercitas.
El Diario de Ana Frank fue el más sufrible. De hecho, el final se lo leyó mi Guzmán y omitió una parte. Es que Dana deseaba con todas sus fuerzas que la guerra terminara y Ana volviera a la escuela.
Pinocho me cayó muy mal, no podía creer que capítulo tras capítulo desobedeciera tanto. La verdad ese niño tenía serios problemas de conducta.
Drácula no podíamos dejar de leerlo. Dana estaba emocionadísima, y decía "Lean más del vampirito".
El de Alicia en el país de las Maravillas, fue releído. Cada noche Dana pedía que leyera papá o mamá alternando y siempre era el mismo capítulo. Pero le encantó.
Corazón. Diario de un niño fue el sufrimiento de mi Guzmán. No podía creer tanta desgracia. 
Mi Guzmán y yo no habíamos leido algunas historias como La isla del Tesoro, Los viajes de Gulliver, Ivanhoe o 20 000 leguas de viaje submarino. Ahora ya conocemos un poco más de ellas.
Y la verdad yo sufrí mucho con El llamado de la Selva. 

Ahora veo a Dana y toma un libro y empieza a contarle la historia a Savi. Ella la escucha súper atenta. Es un momento emocionante,
Aún así, Dana tiene un libro favorito que podía leer todos los días: El diario de un gato asesino, de Anne Fine,  de la colección A la orilla del viento. Sí, también fue influencia de mi mamá. Y la verdad, a todos nos encantó Tuffy, el gato.

Espero que cada vez más papás se tomen el tiempo de leer a los niños. Nosotros lo hemos disfrutado muchísimo. No importa que haya biberones o trastes sucios, o ropa sin planchar. No importa que llegue corriendo de zumba para leer, o que esté enferma. Dana espera con tanta ilusión su historia, que hago todo lo posible por leerle para que duerma. El quehacer y mis pendientes, pueden esperar. La lectura de Dana, no. 

Mamá en crisis alérgica

Nos fuimos de vacaciones. De verdad que estas vacaciones sí las disfruté. Fuimos al evento del año, la boda de Fernando. Y además de ser un evento muy agradable, me sentí muy a gusto porque eligieron un menú sin huevo y pude cenar muy bien, sólo me excluí del postre y el pastel. Además, tanto la cena de Navidad en casa de mi mamá como la cena de Año Nuevo con la familia de mi Guzmán, estuvieron libres de huevo, incluido el postre. Fuimos a las posadas, a la boda, a las cenas, a muchos lugares...y al museo de las nieves en Oaxaca, que es un lugar increíble: un espacio pequeñísimo con nieves de sabores exquisitos. Mi favorita: Nieve de albahaca con queso.
Y el toque final de lo cómodo que fueron las vacaciones: mi suegra empanizó y unió carne sin utilizar huevo. Lo que además de ser un gesto muy amable por el esfuerzo, para mi representó que han aceptado mi alergia y aprendido a convivir con ella.
Ni hablar de mi mamá, que siempre me hace sentir muy bien en casa. Y que hizo hasta lo imposible para mantenerme a salvo. Mi Guzmán comió todos los días los legendarios buñuelos que hace mi abue y nunca me enronché.
Pero hoy...ya en casa. Ya después de tantas fiestas, incluida la siempre peligrosísima Rosca de Reyes, que por cierto disfruté bastante porque mi Guzmán me consiguió dos donas sin huevo...hoy salimos a comprar algunas cosas y la hora de la comida nos sorprendió en Plaza Universidad...Dana quiso comer en McDonalds  y decidí acompañarla porque de verdad se me antojó muchísimo la hamburguesa. Nada raro en mí. Siempre me han gustado. Lo admito. Y siempre he confiado mucho en McDonalds por su buena atención. Pues pedí mi hamburguesa sin aderezo. No me la dieron así. Siempre reviso, y mi Guzmán acostumbrado a que las personas se equivoquen se paró a pedir que me la cambiaran porque la queríamos sin mayonesa. Le dieron otra. La abrí y no ví nada. La comí.
Ya me faltaba muy poco para terminarla cuando comencé a sentir una fuerte comezón en la garganta, la lengua y el paladar. Y la observé. Ahí, entre la lechuga, había una pequeña cantidad de mayonesa. Empecé a hacer un mayor esfuerzo para respirar e instintivamente me paré y fui hasta la chica del mostrador y empecé a reclamarle. No sé cómo me veía pero mi Guzmán me siguió y se molestó bastante con los de McDonalds. Yo   no podía respirar bien. Tuve que salir....
Volví y la chica que me había atendido no sabía ni cómo disculparse. Terminé yéndome a tomar algo. Y rezar para que las cosas no se complicaran más. Dana estaba muy preocupada, igual que mi hermana que comía con nosotros.
Yo no podía creer que no hubiera reconocido el extraño sabor.
Nos devolvieron el dinero de nuestro consumo. 
Afortunadamente no pasó nada peor. Pero me quedé reflexionando sobre lo que había sucedido. Ellos tienen la política de cambiar completamente el producto. Siempre lo han hecho así. Siempre me preparan la hamburguesa como la pido. Pero esta vez, falló la persona que la hizo. La chica que tomó mi pedido lo anotó: sin aderezo, y cuando volvimos para cambiarla, pidió otra. Pero la persona que la preparó no le dio importancia. A lo mejor le pareció fácil "quitarle" la mayonesa. O le empezó a poner y se acordó que no debía llevar pero no la cambió. 
Como sea, mi comida no fue la mejor....pasé un momento de estrés y preocupé a todos.
Por favor, expliquen a las personas que conozcan qué es una alergia, lo grave que puede ser y que de verdad, habemos personas "exageradas" porque nuestra condición así lo requiere.
Finalmente, debo reconocer que he pasado a ser una mamá como tal. En medio de mi crisis alérgica, fui a reclamar como si fuera a solucionar de esta forma las cosas...así son las mamás, me dije después...y me alegré de tener hijas que aún no presentan síntomas de alergias alimentarias. 
Por cierto, Savi, mi nena, ha cumplido ya 4 meses. Y aunque tiene ciertas probabilidades de presentar alergias alimentarias, yo sigo confiada en que no será así.
Saludos...




Mi colapso con el huevo y unas nuevas galletas.

Mi último episodio de alergia fue hace dos días. Estuve en el lugar incorrecto en un momento inadecuado y empecé a enroncharme terrible. Tenía mucha comezón y las ronchas se expandían en mi cara. Cuando los ojos empezaron a hincharse, sentí un poco de miedo...estaba sola con Savi, de tres meses. Afortunadamente se durmió toda la mañana y ni se enteró de nada. 
Me tomé una pastilla, me lavé bien la cara y las manos. Y me recosté. La verdad, se me escaparon algunas lágrimas, no es fácil ser una mamá alérgica. Tuve miedo de que los ojos se me cerraran por completo y no pudiera ver bien a mi bebé; pero para mi buena suerte, la hinchazón comenzó a ceder y para cuando mi Guzmán llegó a casa con Dana, yo estaba mucho mejor.
Pero para alegrarme un poco este panorama desalentador, ayer me fui a pasear un rato con mi hermana y me llevó unas galletas ri quí si mas. Obvio, sin huevo. Se llaman hojarascas de la marca Señor Trigal. Las galletas sin huevo más ricas que he probado en un buen tiempo. Porque su sabor es bastante bueno. Entre sus ingredientes parecieran no tener lácteos pero no aseguro nada sobre ellos. Por mientras, el único lugar donde las he localizado es la máquina despachadora del trabajo de mi hermana.
Si alguien más las conoce, o las ve, por favor avíseme!!
Saludos...


Frutas y frío

Con todo el frío que ha llegado a recordarnos lo maravilloso que es tener una mamá que teja gorros y bufandas para mis niñas, para mi Guzmán y para mí...se nos antojan bebidas calientitas y por ende pan.
En la familia hay una "bonita tradición" sobre el chocolate. Somos muy fans de tomar chocolate caliente. Y en esta época no puedo imaginar tomar más que café y chocolate.
He notado que en general disminuimos el consumo de las frutas, y en mi papel de mamá responsable, eso no me pareció nada bueno. Mi conciencia no me dejó tranquila por algunos días y una tarde se me ocurrió ofrecer frutas cubiertas de chocolate. Tuvieron tanto éxito que hemos repetido esta colación dos veces por semana.
Mi Guzmán me buscó de inmediato un hermoso fondue y así volvimos todo esto, una verdadera delicia.

Dana amó las uvas y fresas con chocolate. Y aprovechamos para disfrutar un rato con ella y platicar un poco.   Para los niños con alergias, pueden intentar conseguir un poco de chocolate amargo, sin leche. Porque con el dulce de la fruta, la combinación es deliciosa.

Por las mamás de niños con alergias

Hace unos días me dí cuenta de que cuando un niño tiene una alergia y el tiempo va transcurriendo, va perdiendo la esperanza. Pero hay alguien en la vida de estos chicos que jamás deja de luchar contra la alergia, sea cual sea...su mamá.

Tengo 26 años de edad y los mismos 26 con mi alergia bastante severa al huevo, y hace unos días mi mamá me llamó para hablarme de un nuevo tratamiento. Entonces me dí cuenta de algo que ignoraba: ella no ha perdido la esperanza. 
Cuando ya vivo a kilómetros de ella, con mi familia, conviviendo armoniosamente con mi alergia y más que resignada, ella decidió hablarme de una esperanza...después de tantos años. Yo estuve sometida a distintos tratamientos cuando era peque, todos los que eran posibles en provincia hace más de 20 años. Me cansé de las inyecciones, de los medicamentos y de estar hinchada toda mi infancia. Mi alergia fue mi peor enemigo, me dejó secuelas no sólo psicológicas sino físicas, tengo ojeras permanentes porque mis ojos estaban hinchados todo el tiempo. Y mi mamá me enseñó a convertir mi alergia en algo que me hacía especial, que me daba un tema de conversación con todas las personas. Me enseñó a vivir con ella y a cuidarme por mí misma. Pero es increíble que nunca haya dejado de creer que era curable.

Por eso expreso mi mayor admiración para las mamás de niños alérgicos...

Porque cuando estuve enronchada y asustada, ella estuvo ahí.
Porque cuando se me antojó el pastel, ella buscó recetas para mí.
Porque cuando los doctores me inyectaron, ella lloró conmigo.
Porque cuando me decían sobre un nuevo tratamiento, ella reunió el dinero, el tiempo y la paciencia para probarlo.
Porque cuando la gente pensaba que yo era una niña delicada, ella les hizo ver que no, sin importarle de quién se tratara.
Porque cuando teníamos prisa en el súper, ella se detuvo a leer con atención las etiquetas de los productos.
Porque cuando pensé que mi alergia era un castigo, ella me explicó cómo funcionaba el cuerpo humano.
Porque cuando lloraba porque quería comer pan, ella comía junto a mí galletas Marías.
Porque cuando me pidieron en la escuela llevar un huevo duro para simular las capas de la Tierra, ella pidió permiso en su exigente trabajo y le explicó a la maestra por qué yo no podía ni asistir a la clase.
Porque cuando estuve en el hospital, ella estuvo conmigo, rezando.
Porque cuando era bebé y le dijeron que tenía una severa alergia, ella lo entendió, lo aceptó, me amó aún así, y no se rindió. Se puso a buscar recetas sin huevo y a explicarle a todas las personas cercanas a mí qué era una alergia, qué tan severa era la mía y qué podía comer y qué no. Una y otra vez. Nunca se cansó de buscar cosas sin huevo, de sacar copias de todos los recetarios que pasaron por sus manos, de documentar todo (entiéndase hace más de 20 años cuando prácticamente nadie tenía computadora en casa).
Y aún ahora, a veces me llama y me da recetas sin huevo por teléfono. Y las prepara cuando voy a casa.   

Quizás para muchas personas con niños alérgicos esto sea muy común, pero mi mamá ha sido siempre muy exigente con nosotros, para todo. Pero incluyó ahí, la exigencia de respetar mi alergia, de convivir con ella, de informarnos y de creer que no era el fin del mundo. No de mi mundo.
Gracias mamá.