Mamá nerviosa

Me han confirmado ya que mañana es la cesárea, así que aunque estoy más tranquila de lo que pensé, tengo varios días con lo que llaman "instinto de nido": esa necesidad de mantener la casa completamente limpia para esperar al bebé. Y me he frustrado un poco, porque precisamente me mandaron reposo. Así que es otra eterna lucha interna, entre hacerlo y no hacerlo.
Dana es la mejor compañera de aventuras que pueda tener. Ella me ha enseñado a relajarme mediante la respiración, a ignorar los pequeños dolores y a tranquilizarme un poco. Ella está emocionadísima de conocer a su hermanita, y de "estar al pendiente de lo que necesitemos", así me lo dice orgullosa.
¿Cómo será de hermosa la vida a sus 4 años? Que ella siempre tiene las palabras correctas para hacerme sentir bien.
Y como un deseo especial, me dice: Mami, ojalá mi hermanita también pueda comer huevo, como yo.
Y aunque ya no me hace llorar, sí pienso mucho en lo que significa para ella mi alergia.
Tenemos prácticamente todo listo, mi Guzmán le ha echado muchas ganas en todo el embarazo, y se ve más nervioso que nunca. No lo había visto así jamás.
Pero también estoy satisfecha y contenta, porque aún hoy pude preparar y servir el desayuno, peinar a Dana y acompañarla a la escuela. Hago mi mayor esfuerzo para que no sienta que me alejo, que estoy delicada.
Hasta he vuelto a jugar fútbol con ella esta semana. Porque para mamá todo es posible...






Mamá en espera

Uf, nunca se me ha ido el tiempo tan lento como ahora. Tengo la impresión de la eterna gotera sobre mi cabeza. Quisiera conocer a la bebé ya, pero también sé que aún debe estar allá dentro por su bien. Y así me paso el día convenciéndome y desesperándome ja ja.
Dana ha vuelto a la escuela, feliz del nuevo ciclo escolar. Pero también anda desesperadita, se la pasa diciendo "ya quiero conocer a mi hermanita".
Tenemos muchas cosas listas, la cuna armada, y mi Guzmán (el papá de Dana y de la bebé) que no resistió las ganas de dejarla súper lista, con el juego de cuna y el móvil musical de Mickey (cortesía de un vale ganado a través de Baby Outlet y La mamá de Nico).
El fin de semana pasamos preparando todo, reacomodamos la recámara de Dana, hicimos la maleta para el hospital con ella, y estuvo muy pendiente de todo, alistamos todo para el inicio de clases...fue un fin de semana muy productivo.
Así que sólo nos ha quedado esperar.




Y en esa espera, he reflexionado mucho sobre el significado de los hijos. Porque recuerdo haber leído hace unos meses que los padres queremos a los hijos por igual, pero que cada uno de ellos puede representar algo distinto, eso los hace diferentes ante nuestros ojos.
Para mí, Dana siempre representará todo lo que soy capaz de lograr aún en las situaciones más adversas. Cada vez que alguien habla bien de ella, mi ego se hincha un poco, me siento muy orgullosa, y pienso en la capacidad que tenemos las mamás para hacer posible lo estadísticamente imposible.
La bebé, representa una estabilidad emocional mayor. Representa los logros obtenidos, la seguridad en mí misma, la seguridad como pareja y como familia. Además de un deseo de Dana hecho realidad.
Para eso sirven también nuestros tiempos de espera, para pensar, reflexionar, acomodar nuestros sentimientos y desempolvar nuestros buenos recuerdos.
Bueno, a seguir esperando...

Mamá embarazadísima

Estoy a la mitad de la semana 34 de mi embarazo. Y la verdad es que no ha sido fácil. Estuve muy mal al principio y ahora de nuevo me puse un poco mal, la bebé ya quería nacer y la doctora me mandó medicamentos, inyecciones y reposo. Para Dana tampoco ha sido fácil. Espera que me siga rodando en el pasto con ella, que me suba con ella a la resbaladilla y los columpios, que juguemos futbol. Le he tenido que explicar muchas veces lo que sucede y lo ha entendido, aunque no lo ha aceptado muy bien.
Así que hemos estado buscando actividades que pueda hacer con ella. Encontramos muy útiles los juegos de mesa, aunque ya los practicábamos en familia, ahora le hemos comprado más. Memoramas, lotería, rompecabezas. Y le compramos el turista mundial que resultó un éxito. Además de que le encantó la compra-venta, se interesó por los países y empezó a preguntarnos sobre ellos.
Y finalmente caímos en una de sus actividades favoritas: jugar con masas. Ha tenido varios jueguitos de masas con moldes, y el fin de semana vio en la tienda uno que le encantó. Así que de sus ahorros, dispuso un poco para comprárselo. Y esta semana su papá la llevó a comprarlo. Estuve jugando toda una tarde con ella y nos encantó. Hicimos todo el mar, con sus animales, castillo de arena y todas esas cosillas relajantes. Están muy recomendables estos sets de Play Doh y la verdad el precio fue bastante accesible.
Y seguimos en busca de actividades de este tipo para mamá y Dana. Porque con sus papá ha jugado de todo, afortunadamente ha tenido el tiempo necesario para llevarla a todas partes y jugar mucho, desde hacer donas hasta futbol, basquet y patinar





Mamá alérgica

Soy alérgica al huevo desde que nací. No puedo comer huevo, no puedo comer nada que contenga huevo (pastel, pan, algunas pastas, empanizados, etc.), ni puedo tener contacto con él porque me produce ronchas y en casos extremos un shock anafiláctico.
De peque, siempre estaba llena de ronchas y con los ojos hinchados. Y a veces lloraba por todas las cosas que se me antojaban. No me gustaban las fiestas de cumpleaños porque siempre terminaba mal. Nunca le dí la tradicional mordida al pastel.
Mis hermanos crecieron con mi alergia. Estaban conscientes del problema que mi alergia implicaba. Y mi mamá se esforzó por cambiar algunas recetas para que pudiera comerlas. Así que sólo conozco hot cakes sin huevo y mis hermanos acostumbran comerlos así aunque ya no vivamos juntos. También empanizan con leche en vez de huevo. Pero sí comen huevo, y tienen un ritual exagerado de limpieza después de consumirlos.
Estuve sometida a muchos tratamientos, algunos dolorosos. Muchos estudios, análisis y medicamentos. Pero el resultado siempre fue el mismo.
Todas estas experiencias formaron mi carácter y mi postura ante mi alergia.
Pero fue de adolescente cuando dejé de ser una víctima. Estaba muy enronchada y mi mamá mientras me ponía compresas de manzanilla en los ojos porque no los podía abrir, me regañaba. Me decía que debía aceptar mi alergia, que no iba a poder comer huevo nunca y que eso me hacía única y especial. Porque no conocíamos otra persona que tuviera una alergia tan marcada, tan grave.
Y cambió mi perspectiva.
Crecí, vi las cosas desde otro punto, no siempre tan positiva pero ya no era tan traumático.
Tuve más experiencias "graciosas". Mi primer beso terminó en ronchas.
Y a veces me atreví a probar algunos postres y después me arrepentí todo el día con una comezón imparable.
Pensé que nunca me iba a casar, que nadie toleraría mi alergia y que no podría cocinar el desayuno más común. Pero encontré a un chico lindo en la universidad, y resultó tener altos niveles de colesterol (un problema genético), así que limitaba su consumo de huevos y otros alimentos.
Ahora tengo a Dana, una linda niña sana de 4 años. Y estoy en la semana 34 de mi segundo embarazo.
Dudo sobre si algún día subiré de peso (pesaba 40 kg antes de embarazarme, los he pesado siempre). Pero me acepto delgada, pues es una gran cualidad.
Hago varios postres sin huevo, cocino sin huevo. De vez en cuando, salimos a desayunar para que Dana pida huevos. Y en casa, Dana y su papá sí comen pastel, pan dulce, galletas, sólo tienen cuidado de limpiar bien después y lavarse cuidadosamente.
Dana sabe qué es una alergia, por qué yo no puedo comer ni tocar huevo, y es muy atenta en ese aspecto.
Eso me hizo ser mamá posible. Porque a pesar de mi alergia, creo que todo es posible. Excepto cocinar huevos. 
Y cuando mi hija me dijo: "Mami te quiero mucho pero lo que más me fastidia es que cuando como huevo no te puedo abrazar", cambió muchas cosas dentro de mí.