Mamá en crisis alérgica

Nos fuimos de vacaciones. De verdad que estas vacaciones sí las disfruté. Fuimos al evento del año, la boda de Fernando. Y además de ser un evento muy agradable, me sentí muy a gusto porque eligieron un menú sin huevo y pude cenar muy bien, sólo me excluí del postre y el pastel. Además, tanto la cena de Navidad en casa de mi mamá como la cena de Año Nuevo con la familia de mi Guzmán, estuvieron libres de huevo, incluido el postre. Fuimos a las posadas, a la boda, a las cenas, a muchos lugares...y al museo de las nieves en Oaxaca, que es un lugar increíble: un espacio pequeñísimo con nieves de sabores exquisitos. Mi favorita: Nieve de albahaca con queso.
Y el toque final de lo cómodo que fueron las vacaciones: mi suegra empanizó y unió carne sin utilizar huevo. Lo que además de ser un gesto muy amable por el esfuerzo, para mi representó que han aceptado mi alergia y aprendido a convivir con ella.
Ni hablar de mi mamá, que siempre me hace sentir muy bien en casa. Y que hizo hasta lo imposible para mantenerme a salvo. Mi Guzmán comió todos los días los legendarios buñuelos que hace mi abue y nunca me enronché.
Pero hoy...ya en casa. Ya después de tantas fiestas, incluida la siempre peligrosísima Rosca de Reyes, que por cierto disfruté bastante porque mi Guzmán me consiguió dos donas sin huevo...hoy salimos a comprar algunas cosas y la hora de la comida nos sorprendió en Plaza Universidad...Dana quiso comer en McDonalds  y decidí acompañarla porque de verdad se me antojó muchísimo la hamburguesa. Nada raro en mí. Siempre me han gustado. Lo admito. Y siempre he confiado mucho en McDonalds por su buena atención. Pues pedí mi hamburguesa sin aderezo. No me la dieron así. Siempre reviso, y mi Guzmán acostumbrado a que las personas se equivoquen se paró a pedir que me la cambiaran porque la queríamos sin mayonesa. Le dieron otra. La abrí y no ví nada. La comí.
Ya me faltaba muy poco para terminarla cuando comencé a sentir una fuerte comezón en la garganta, la lengua y el paladar. Y la observé. Ahí, entre la lechuga, había una pequeña cantidad de mayonesa. Empecé a hacer un mayor esfuerzo para respirar e instintivamente me paré y fui hasta la chica del mostrador y empecé a reclamarle. No sé cómo me veía pero mi Guzmán me siguió y se molestó bastante con los de McDonalds. Yo   no podía respirar bien. Tuve que salir....
Volví y la chica que me había atendido no sabía ni cómo disculparse. Terminé yéndome a tomar algo. Y rezar para que las cosas no se complicaran más. Dana estaba muy preocupada, igual que mi hermana que comía con nosotros.
Yo no podía creer que no hubiera reconocido el extraño sabor.
Nos devolvieron el dinero de nuestro consumo. 
Afortunadamente no pasó nada peor. Pero me quedé reflexionando sobre lo que había sucedido. Ellos tienen la política de cambiar completamente el producto. Siempre lo han hecho así. Siempre me preparan la hamburguesa como la pido. Pero esta vez, falló la persona que la hizo. La chica que tomó mi pedido lo anotó: sin aderezo, y cuando volvimos para cambiarla, pidió otra. Pero la persona que la preparó no le dio importancia. A lo mejor le pareció fácil "quitarle" la mayonesa. O le empezó a poner y se acordó que no debía llevar pero no la cambió. 
Como sea, mi comida no fue la mejor....pasé un momento de estrés y preocupé a todos.
Por favor, expliquen a las personas que conozcan qué es una alergia, lo grave que puede ser y que de verdad, habemos personas "exageradas" porque nuestra condición así lo requiere.
Finalmente, debo reconocer que he pasado a ser una mamá como tal. En medio de mi crisis alérgica, fui a reclamar como si fuera a solucionar de esta forma las cosas...así son las mamás, me dije después...y me alegré de tener hijas que aún no presentan síntomas de alergias alimentarias. 
Por cierto, Savi, mi nena, ha cumplido ya 4 meses. Y aunque tiene ciertas probabilidades de presentar alergias alimentarias, yo sigo confiada en que no será así.
Saludos...